“La libertad no es hacer lo que quieres, sino atreverte a expresar lo que eres”

“La libertad no es hacer lo que quieres, sino atreverte a expresar lo que eres”

Eres tu más grande obra de arte.
¿Quién ha creado tu Vida?
¿No sientes a veces, cómo la vida se te escapa entre los dedos? Su esencia, su belleza, su alegría creativa… ¿No hay un sentido vago de inutilidad en ti, como si fueses una marioneta? Y eso, ¿no te hace infeliz? ¿No estás harto ya de ese sentimiento? ¿Quieres crear una Vida que esté tan impregnada en tu ser que se pueda zambullir en tus entrañas, fluir por tus deseos y manifestarse en ti?

La creación comienza con un SI. Y una vez que ese sí se ha pronunciado, el siguiente paso es DAR. Darlo todo. Estar dispuesta a pagar el precio de lo que quieres alcanzar. ¿O a caso crees, infantilmente, que te puedes escaquear sin pagar el precio de lo que anhelas? ¿De qué otra manera puedes encontrar la riqueza interminable que está en ti, si no es sintiéndote tan llena y plena que puedes DAR? Si retienes tu dar honesto junto con tu apertura y tu compromiso a la vida, incrementas tu sensación de pobreza interior, de que estás vacío y no tienes nada que dar. En el momento en el que te abres al dar, creas positivamente. Realizas tu derecho de nacimiento de divinidad creadora, que no es nada místico, ni sobrenatural ni mágico; es el poder para crear con el poder de tu pensamiento y tu sentimiento, expandiendo tus visualizaciones, conectándote con tu cuerpo. Es tu habilidad para imprimir tus intenciones. Pero no vengas sólo con una parte de ti mismo, sin ninguna intención de abrirte totalmente. En este caso, la desesperación permanece. ¡¡No te mimes en tus resistencias!!

Cuando te desconectas de tu poder y haces a los demás responsables de tu miseria te sumerges en un estado interior, seas o no consciente de él que te hace culpar, acusar y sentirte victimizado, lo cual justifica tu odio, tu resentimiento, o tu sed de venganza. Te sientes desamparado, impotente, dependiente de otros, voluntariamente ignorando cómo tú mismo has creado este estado miserable, porque prefieres culpar a otros y esperar tumbado el milagro del cambio. Hay una parte de ti, que no quiere pagar el precio.

A través de tus ideas, conceptos, intenciones y actitudes, tú creas las circunstancias de tu vida. Por lo tanto, tu tienes la llave para crear una vida diferente.

Imaginar, sentir, creer, crear.

La creatividad es el desarrollo máximo del que es capaz una persona. Y no me refiero al arte. Muchas personas tienen grandes talentos, lo cual significa que han liberado una parte específica de su alma, pero no significa que hayan sido capaces de crear una Vida armoniosa. Pueden haberlo hecho, pueden vivir en un gran sufrimiento.

El poder creativo hacia la coherencia interior opera de acuerdo con tu mente consciente e inconsciente. Ambas son una. Sólo parecen diferentes cuando recién descubres el inconsciente y parece que es una criatura desconectada de tus metas y deseos conscientes. Sólo cuando estas dos partes, poco a poco se unen, se vuelve obvio que han sido una todo el tiempo, sólo que una había sido negada.

Conscientemente quieres tener éxito, pero consciente o inconscientemente, no quieres esforzarte. Quieres crecer junto a otro ser, pero no quieres comprometerte. Quieres ser libre, pero no quieres arriesgarte a que no te amen cuando lo seas. Quieres ser independiente pero no quieres asumir responsabilidades. La creatividad está bloqueada por obstáculos internos. Y ¿Qué creencias negativas, basadas en el miedo, subyacen a esos bloqueos? “No puedo”, “No soy de esas”, “Los hombres son unos inútiles”, “ Las mujeres sólo quieren aprovecharse de mí”, “ La rutina es inevitable”… y ¿Qué ganas creyéndote esos mensajes? Seguir como hasta ahora. No pagar el precio. No arriesgarte.

No somos plenamente conscientes de la ley de la causa y el efecto.

Empecemos mirando la vida. En qué aspectos eres infeliz o estás insatisfecha como persona? ¿Trabajo? ¿Familia? ¿Pareja? ¿Amistades? ¿Abundancia? ¿Talentos?
¿Cuáles son tus anhelos conscientes en esas áreas? ¿REALMENTE SABES LO QUE QUIERES? Y… observa detenidamente. Sé honesta, cruelmente honesta contigo misma y contesta. ¿Puedes ver esa parte de ti que, al mismo tiempo que anhela algo… desea lo contrario? ¿Puedes ver el miedo a que eso se realice? ¿Puedes ver tu resistencia a dar los pasos necesarios? ¿Qué pasaría si lo consigues? ¿De qué parte inmadura de ti misma tendrías que deshacerte? ¿Qué beneficio consigues quedándote donde estás? ¿De que responsabilidad huyes? ¿A qué no estás dispuesta a renunciar para conseguirlo?
Busca las mentiras escondidas, la deshonestidad escondida, la intención de tener más de lo que estás dispuesto a dar. Todo debe ser explorado, aunque resulte doloroso. Estas actitudes son mucho más poderosas cuando están escondidas y no reconocidas.
Y según vayas descubriendo tus propios obstáculos, realinearte con tu propósito. Entonces remueve el obstáculo. Da el paso adelante, asumiendo los riesgos, las pérdidas, el miedo, la sensación de incompetencia, cualquier cosa que te venga, siéntela, asúmela, y desde lo más profundo de tus entrañas, verbaliza un SI a eso que anhelas. Sin condiciones, sin retrasos, sin dudas, con todo tu ser. ¡¡SI quiero!!
Observa tu cuerpo, tal vez empiecen a revolotear mariposas en la tripa, o se te congele la sangre.
Ahí es donde comienza la creación consciente. Ahí estás en coherencia. Tu sentir, tu pensar y tu acción con la palabra. Ahí focalizas tu energía y haces que todas las fuerzas del universo acudan a tu llamada. Están esperando a que te decidas de verdad, a que te aclares.
No dejes que la culpa te desvíe. Es otro truco del ego. Ella evita que te eleves al reconocimiento de la belleza que habita en ti a través de la pura expresión de la fealdad. Tampoco la engrandezcas para que te mantenga acobardado y reprimido.
Permítete sentir el dolor de tu culpa para que puedas ver todo su impacto y el significado de lo que te has hecho a ti mismo y a los demás.

Al entenderlo, te mostrará que si puedes crear inconscientemente, inadvertidamente, erróneamente, también puedes crear conscientemente, deliberadamente, intencionalmente.

La vida es una fuerza de crecimiento con tendencia al perfeccionamiento. Y el crecimiento es un cuantuum de movimiento que va en línea fluctuante. El Universo escribe recto, con líneas torcidas. Cada descenso trae un nuevo ascenso y cada ascenso ha de traer un nuevo descenso, para ascender nuevamente.
La conciliación de estos dos movimientos pendulares en el equilibrio, tiene lugar cuando tanto los ascensos como los descensos son plenamente recorridos, experimentados, asimilados y aceptados como una creación el YO. Cuando uno tiene miedo a la curva descendente, lucha y pelea contra ella. Pelea contra lo que su propia creatividad produce, y de este modo, está en guerra consigo mismo. El miedo al descenso es miedo al cambio y en consecuencia, buscas estancamiento como un medio de estar a salvo, como un medio de evitar el peligro aparente de entrar en la curva que tú mismo produces. Lo que produce una mano, la otra lo niega y pelea contra ello sin darse cuenta de lo que está pasando. La creatividad sólo puede funcionar en la integridad, no en la separación o compartimentación.

Raspa, escudriña, busca con lupa y encuentra dónde está esa fuerza negativa en ti que te obstaculiza tu fuerza creativa. Y toma una decisión valiente, sabia y amorosa.

¿QUIERES RE-CRE-ARTE?

Te invito a que acudas al taller de Biomindness sobre la creatividad el día 21 de octubre de 2017.

Más información en:
www.paseosescorial.es
www.biomindness.com

Begoña Ryuko

 

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